lunes 19 de marzo de 2012

Por qué importan los papás (segunda parte)

Cuando la química es correcta, los papás hacen contribuciones al bienestar de sus hijas en casi todas las dimensiones de la vida. A continuación presentamos un breve resumen de algunas conclusiones relacionadas al tema. Cuando lo lea, se dará cuenta de nuevo por qué importan los papás:

- Las hijas cuyos padres proveen cariño y control logran mayor éxito académico.
- Las hijas que están unidas a sus padres muestran menos ansiedad y comportamiento de retraimiento.
- La conexión a sus padres es el factor número uno para prevenir que las hijas tengan relaciones sexuales prematrimoniales y que usen drogas ilícitas y alcohol.
- Las hijas que creen que sus padres las aman tienen muchos menos intentos de suicidio y menos casos de no estar satisfechas con sus cuerpos, de depresión, abuso de sustancias químicas y peso no saludable.
- Las hijas que tienen padres que están involucrados en sus vidas tienen el doble de posibilidades de permanecer en sus escuelas.
- Las hijas que tienen padres o personas que representan a un padre se sienten más protegidas, tienen más probabilidades de intentar asistir a la universidad y menos probabilidades de abandonar sus estudios universitarios.
- Las hijas cuyos padres se divorcian o se separan antes de que ellas lleguen a los veintiún años de edad tienden a tener un promedio de vida cuatro años menor.
- Las hijas que tienen buenos padres tienen menos probabilidades de buscar atención masculina pavoneándose.
- Las hijas que viven con su madre y su padre (al contrario de las que viven con su madre solamente) tienen significativamente menos retrasos de crecimiento y desarrollo, y menos desórdenes de aprendizaje, discapacidades emocionales y problemas de comportamiento.
- Las hijas que viven solamente con su madre tienen considerablemente menos habilidad para controlar sus impulsos y demorar la gratificación, y tienen un sentido de conciencia más débil en lo que respecta al bien y al mal.
- Tanto los varones como las niñas tienen mejores resultados académicos si los padres establecen reglas y les demuestran afecto.

Los investigadores han observado que las mujeres que tenían una buena relación con sus padres durante la infancia tienden a ser atraídas a hombres que tienen facciones similares. Algunas hijas mayores tienen esposos que físicamente se parecen notablemente a sus papás.

La relación entre los dos sexos (las niñas con los papás y los varones con las mamás) es un factor altamente significativo, para mejor o para peor, en todas las futuras relaciones románticas.

Da miedo, ¿no es verdad? Es por eso que un padre y una madre buenos son tesoros.

James Dobson, Cómo Criar a las Hijas, Tyndale House.

sábado 3 de marzo de 2012

Ideas prácticas para padres que desean conectarse con sus hijas

Ofreceremos unas pocas ideas prácticas, dirigidas a los papás que quieren forjar conexiones significativas con sus hijas. No es nada extraordinario, pero todos necesitamos que de vez en cuando se nos recuerde lo obvio.

Una de las piedras angulares de las relaciones humanas se encuentra en una sola palabra: conversación. Las niñas y las mujeres, más que los varones y los hombres, se conectan emocionalmente por medio de la palabra hablada. Cuando se rompe la comunicación entre ellas y las personas que aman, a menudo las mujeres se sienten heridas y frustradas. A menudo las niñas se sienten abandonadas por padres que no entablan conversación con ellas.

Las mujeres de todas las edades tienden a interpretar el silencio masculino como evidencia de rechazo. Basándose en este conocimiento, lo mejor que pueden hacer los papás es hablar con sus hijas sobre lo que les interesa a ellas. Formule preguntas y luego escuche atentamente la respuesta. El diálogo significativo y afectuoso con una hija es evidencia de que ella es digna, segura y amada. Esos afectos beneficiosos se pueden obtener a través de la simple y genuina conversación.

El contacto físico es otro punto de conexión que es esencial para las hijas. Al igual que sus madres, necesitan ser abrazadas con regularidad, tal vez todos los días. Es muy fácil abrazarlas cuando son pequeñas y ven a sus papás como campeones y sus mejores amigos. Sin embargo, con la llegada de la pubertad y las evidencias de que están madurando sexualmente, los papás, a menudo, se sienten incómodos y tienden a evitar el contacto físico. Las hijas pueden leer esto con la exactitud de un rayo láser.

Nuestras hijas pubescentes y adolescentes están pasando por un tiempo de mucha inseguridad, y nos necesitan en forma desesperada. Usted es su protector y la fuente de su estabilidad. Ahora su amor es esencial para la capacidad de ellas de lidiar con el rechazo, las heridas y los temores que las acechan provenientes de sus amigos y amigas. Ahora, más que nunca, los abrazos son necesarios.

Le animamos a que siga proveyendo el contacto físico que fue apropiado durante los años de la niñez de sus hijas. Lo menos que usted quiere comunicar ahora, aun en forma involuntaria, es que su amor se ha disipado. Así que, ¡esconda su incomodidad, papá, y abrace a su hija como cuando tenía seis años!

Finalmente, si queremos sentirnos conectados con nuestras hijas pequeñas (y aquellas que no lo son), pase tiempo dedicado exclusivamente a cada una de ellas. Es una forma excelente de construir puentes y destruir barreras. Lleve a su hija a un lugar que le guste a ella, tal como a desayunar o a cenar. No tiene que ser algo del otro mundo, siempre que este sea un tiempo tranquilo cuando los dos se pueden sentar a hablar. Ponga estas actividades en su agenda, y no permita que sean canceladas o pospuestas. Nunca deje que sus hijas se tengan que preguntar por qué usted no se presentó o por qué ni siquiera las llamó por teléfono. Eso puede ser más doloroso para una hija que no hacerle ninguna promesa.

Nunca olvide que las niñas están hechas de lo mismo que están hechas sus madres. Ponga notitas dulces y tarjetas en el bolsillo del abrigo de su hija, o en su zapato. Escriba una corta oración y colóquela debajo de su almohada. A las mujeres les encantan las flores. ¡Eso está en su ADN! Resplandecen cuando usted expresa que está orgulloso de ellas. Busque cualquier cosa que la atraiga a ella a su mundo o que lo lleve a usted al mundo de ella, y mientras lo está haciendo, dígale que la ama cada vez que están juntos. Usted será su héroe para siempre.

"Cómo Criar a las Hijas", James Dobson.

viernes 24 de febrero de 2012

El decisivo rol del padre en la formación de la hija

Para las niñas, los papás juegan un papel completamente diferente. La mayoría de los padres se da cuenta de que los varones necesitan a sus papás y de que las niñas dependen de sus mamás. Sin embargo, es de igual importancia saber que las niñas necesitan a sus papás tanto como los niños, pero por razones diferentes.

En el alma femenina hay un lugar reservado para papá, o para alguien que lo represente, que siempre anhelará ser satisfecho. Por supuesto que no todas las muchachas o mujeres son iguales, pero casi todas desean un vínculo íntimo con este hombre tan importante. Ella lo va a querer muchísimo si él la ama y la protege, y si ella encuentra seguridad y calor en los brazos de él.

Este vínculo amoroso continuará a través de toda la vida a menos que él la desilusione, o hasta que la muerte los separe. La tendencia de ella será ver a todos los hombres a través de la lente de esa relación. Si él la ignora o la rechaza, o pero aún, si la maltrata o la abandona, su anhelo interior se intensificará y a menudo se impregnará de resentimiento y enojo.

Las madres no pueden llenar este espacio vacío particular. Pueden y deben suplir necesidades similares de amor y de afecto, y de hecho, tienen su propio espacio en el corazón de sus hijas. Por cierto que una muchacha que no tiene el amor de su madre es muy triste. Sin embargo, las mamás no pueden ser papás, y los papás no pueden ser mamás. Es por eso que la tendencia a favor de los matrimonios entre personas del mismo sexo y el que los homosexuales adopten hijos contradice lo que es mejor para los niños.

Las hijas van a esforzarse mucho para tener una relación íntima con sus papás. La relación con su padre es la primera interacción inicial, crítica con el género masculino. Él es el primer hombre cuya atención ella quiere ganar, el primer hombre que la consideró una muchacha muy especial entre todas las demás muchachas. Todas estas experiencias con su padre son vitales para el desarrollo del elemento que hace a una hija diferente de él y de todos los otros hombres: su femineidad. La atención amorosa del padre la prepara para su papel singular de novia, prometida y esposa.

Si falta algo en la relación con el padre a una niña, el desarrollo de su femineidad será lo que más sufra. Si el padre estuvo ausente emocional o físicamente, o era duro, la rechazó o estaba enojado con ella, en forma automática y subconsciente ella adjunta esa aprobación a su femineidad.

Cuando un padre no valora o no responde a la femineidad de su hija, el desarrollo de ella es perjudicado. Cuando una hija tiene muy poca experiencia en cuanto a deleitar a su padre durante la niñez, ella está incompleta. Lo que le queda es descubrir su femineidad por sí misma, a menudo con resultados trágicos en sus relaciones con los hombres.

"Cómo Criar a las Hijas", James Dobson, Tyndale.

lunes 13 de febrero de 2012

El rol del padre en la formación de la masculinidad del hijo

¿Qué papel juegan ellos en este fenómeno del apego? Cuando el bebé es pequeño, la mamá provee la piedra angular del desarrollo infantil saludable, pero el papá no es para nada irrelevante. Su papel principal es apoyar a la madre. Él también debería comenzar a conectarse con el bebé en los meses que siguen. Su voz masculina, su tamaño, manera de ser y su disciplina suave proveen la seguridad que producen los límites definidos. En un mundo donde todo está permitido, donde muchos padres y madres han olvidado, o nunca supieron, la importancia de la autoridad apropiada, es responsabilidad del padre ayudar a guiar el comportamiento y a enseñar el dominio propio.

Los varones no nacen entendiendo lo que significa ser hombres. Es responsabilidad del padre presentarles ese concepto a través del tiempo. La identidad sexual comienza a formarse alrededor de los dieciocho meses de edad y continúa formándose a través de los cuatro años siguientes. Durante ese tiempo los varones necesitan ser expuestos a la personalidad de un padre (o padre sustituto) amoroso que les servirá de modelo de conducta para la masculinidad. Por supuesto que ellos todavía necesitan la afirmación que les provee su madre, pero no de una forma dominante que les impida llegar a ser los hombres que fueron creados para ser.

Dicho de otra forma, la madre no es menos importante para su hijo durante ese período de formación de identidad, pero algo nuevo está siendo agregado a la combinación. Por lo general, un varón observará con el paso del tiempo que “papá es diferente, y yo debería ser como él. Es de esperarse que la madre se sienta intimidada por ese reajuste y, en realidad, debería alentarlo.

"Cómo criar a las hijas", James Dobson.

jueves 2 de febrero de 2012

La importancia de la madre en el desarrollo de sus hijas

A pesar de esos momentos de estrés entre las madres y sus hijas, estar en contacto emocional con cada hijo debe ser un asunto de alta prioridad. El éxito de su hijo o hija en mucho de lo que trate de hacer en la vida dependerá de la calidad de la relación que ambos comparten durante los años de la niñez. Por cierto que la forma en que manejan las tormentas de la adolescencia será influenciada directamente por la seguridad de ese vínculo. Veamos ahora cómo puede ser fortalecido.

Los especialistas en el desarrollo de los niños se refieren a esa conexión vital entre las generaciones como el apego, concepto formulado en la década de 1950. Es muy importante que los padres sepan que los primeros tres años de vida son fundamentales para todo lo que vendrá después.

Para entender mejor la teoría del apego, es importante saber que hay “períodos críticos” durante los primeros años de un niño cuando algunas oportunidades de aprendizaje se deben aprovechar o se perderán para siempre. Por ejemplo, los bebés requieren estímulo visual normal, o pueden ocurrir problemas permanentes con su vista. Los rudimentos del lenguaje hablado también ocurren en un período crítico, por lo cual también es muy bueno hablarle mucho a su bebé. Y cuando usted no le está hablando, debería estar escuchando. Escuchar a su bebé tratando de imitarla a usted, y oír sus gorjeos y risa, es muy gratificante.

Este es el quid del asunto: toda la infancia de una niña debería ser considerada como un “período crítico” en la relación con su madre. Se ha demostrado que la falta de apego entre las madres y sus bebés está directamente relacionada con enfermedades físicas y mentales de todo tipo. La razón es evidente. Si una niña vive sobrecogida por sentimientos negativos y circunstancias estresantes, su inhabilidad de adaptarse en la infancia se convierte en un patrón para toda la vida. La relación entre el apego a la madre y la mala salud no es simplemente una teoría; es una realidad.

En contraste, algo maravilloso sucede cuando una madre que nutre emocionalmente intercede con amor a favor de su angustiada bebé. Ella le habla con dulzura, la acaricia, le cambia los pañales incómodos, la acuna en sus brazos y le canta suavemente mientras le provee un seno cálido y nutricio. El bebé en sus brazos se calma tanto emocional como físicamente, y sus temores disminuyen. De esa experiencia profundamente satisfactoria tanto para la madre como para su bebé, se comienza a formar un lazo entre ellas. Establecerá una base para todo lo que ofrezca el futuro.

Las niñas bebés entienden mejor que los varones las expresiones faciales, el tacto, las voces y aun los olores. Son más sensibles al lenguaje hablado y al canto que a cualquier otro sonido. ¿Es este el origen de las canciones de cuna? Debe serlo. Una bebé recién nacida ha estado escuchando la voz de su madre desde la matriz durante muchos meses, y se siente confortada por dicho sonido.

Para decirlo en pocas palabras: mamá, usted es indispensable. El comienzo que su bebé tiene en la vida está en sus manos, y en su voz y en su corazón. Qué privilegio y responsabilidad tan grande es recibir a sus bebé con los brazos abiertos. Una niña de dos años todavía está tan “apegada” a su madre como lo estaba un año antes. Cuando llegue a los cinco años de edad, una niña se volverá, gradualmente, más independiente y confiada, especialmente si el vínculo con su madre ha sido firmemente establecido. Si el apego es seguro y está bien establecido, el niño y sus padres negociarán los sucesos de la adolescencia con poca dificultad.

"Cómo Criar a las Hijas", James Dobson, Tyndale.

sábado 28 de enero de 2012

Cualidades de un padre ideal

Mirando el relato del hijo pródigo (en el que el personaje principal es el padre, ¡no los hijos!), tres observaciones amplias vienen a la mente.

1. Primero, notemos que el padre estableció un medio ambiente cómodo, que cultiva, y lleno de gracia
Esta es una de las más importantes contribuciones que un padre o madre pueden hacer en la vida de su hijo. Las palabras y acciones son importantes, pero la atmósfera que producimos ejerce un enorme impacto en el sentido de seguridad y bienestar del hijo o hija.

2. Segundo, Jesús describió a un hombre con el que se podía hablar y lleno de gracia
El hijo menor evidentemente se sintió en libertad de decir lo que pensaba sin temor de reproche o rechazo. El padre ni siquiera lucha contra la breve demanda de su hijo (15.12). Podemos ver insolencia en el muchacho, un espíritu de derechos, una falta de respeto egocéntrica por el hecho de que era prerrogativa del padre repartir su riqueza, y del hijo exigirla.

De acuerdo a la ley judía (Dt 21), el padre debía repartir la riqueza en partes iguales, y el hijo mayor recibiría la doble cantidad de los demás. Normalmente esto se hacía después de la muerte del padre, a menos que él escogiera legar su fortuna antes. La petición del hijo fue grotesca; sin embargo, el padre en efecto recibió un beneficio: uno que tal vez sería sabio considerar. Él escogió transferir su riqueza a sus hijos antes de morir, lo que quería decir que él estaría presente para ver cómo la disfrutaban y podría regocijarse junto con ellos.

3. Tercero, el padre conoce a su hijo
Siendo mayor y más sabio, sabe que los tiempos difíciles son inevitables. Él sabe que el muchacho tiene edad suficiente para irse de casa, pero también sabe que ese hijo no tiene madurez suficiente como para enfrentarse a las tentaciones y demandas de vivir por cuenta propia. Con todo, este padre no ofreció resistencia. Porque sabía que su hijo no estaba en un marco mental como para escuchar, tratar de impartir sabiduría habría sido inútil. Los buenos padres conocen a sus hijos.

Este padre sabía que aflojar el nudo era su única esperanza de un día redimir a su hijo. Estamos seguros de que también entendía que los días por delante serían mucho más negros antes de que su hijo viera la luz. Y se daba cuenta de que tal día tal vez nunca vendría.

"La Crianza de los Hijos", Charles Swindoll, Editorial Nelson.

viernes 20 de enero de 2012

El cuadro de una esposa cristiana

Pedro nos describe los rasgos de una esposa genuinamente cristiana (1 Pedro 3.1-6).

1. CONFÍA EN DIOS
En el versículo 5 se menciona el rasgo más profundo. “Las santas mujeres…confiaban en Dios…”. Una mujer cristiana no pone la esperanza en su esposo o en conseguir un esposo. Tampoco pone la confianza en su apariencia, inteligencia o creatividad. Ella pone su confianza en las promesas de Dios. A ella se le describe en Proverbios 31.25. Se ríe de todo lo que pueda deparar el futuro porque espera en Dios.

Pone su mirada lejos de los problemas, miserias y obstáculos de la vida que parecen traer un futuro sombrío, y concentra su atención en el amor y el poder soberano de Dios que reina en el cielo y hace lo que le parece en la tierra (Sal 115.3). Ella conoce la Biblia y la promesa de que él estará con ella, y la ayudará y le dará fuerzas pase lo que pase. Pedro no está  hablando de cualquier mujer. Está hablando de mujeres con raíces bíblicas inconmovibles en la bondad soberana de Dios, es decir, mujeres santas que confían en Dios.

2. SIN TEMOR
Lo siguiente que vemos, luego de la esperanza en Dios, es la libertad del temor que hay en estas mujeres. Así que el versículo 5 dice que las santas mujeres de antaño confiaban en Dios y después, el versículo 6 muestra a Sara, la esposa de Abraham, como un ejemplo para luego referirse a las demás mujeres cristianas como sus hijas. El versículo 6 dice: “Ustedes son sus hijas cuando hacen lo correcto sin temor”.

Por lo tanto, este retrato está caracterizado primeramente pro la esperanza en Dios y luego por lo que resulta de esa esperanza, es decir, falta de temor. Ella no le teme al futuro; se ríe del futuro. La presencia de la esperanza en la invencible soberanía de Dios destierra el temor. O, para decirlo de una manera más cuidadosa y realista, las hijas de Sara luchan contra la ansiedad que surge en sus corazones. Le hacen la guerra al temor y lo vencen poniendo su esperanza en las promesas de Dios.

Las mujeres cristianas maduras saben que seguir a Cristo significa sufrir (2Ti 3.12). Pero creen en las promesas como la de 1Pedro 3.14 y 4.19. Eso es lo que hacen las mujeres cristianas: encomiendan sus almas al fiel Creador. Esperan en Dios y triunfan sobre el temor.

3. BELLEZA INTERNA
Esto nos lleva al tercer aspecto del retrato que Pedro hace de la mujer cristiana, un enfoque en la belleza interna en lugar de la externa (3.5).

Sabemos que esto no significa que se excluyan todas las joyas, los peinados y la ropa fina. Lo que él quiere decir es: No centre la mayoría de su atención y esfuerzo en su apariencia externa; concéntrela en su belleza interior. Esfuércese y ocúpese más de la belleza interior que de la exterior.

Él es específico en el versículo 4. Cuando una mujer pone su esperanza en Dios y no en su esposo ni en su apariencia, y cuando vence el  temor mediante las promesas de Dios, esto afectará su corazón. Le dará una tranquilidad interior. A eso se refiere Pedro en el versículo 4, “espíritu tierno y sereno”.

4. UNA CLASE DE SUMISIÓN ÚNICA
Nos queda por ver un aspecto más de este retrato. Primero, había esperanza en Dios. Eso conduce a la libertad del temor ante cualquier cosa que el futuro pueda deparar. Luego, eso lleva a la tranquilidad interior y a la ternura. Finalmente, ese espíritu se expresa a sí mismo en una clase de sumisión única al esposo. En el versículo 1 leemos: “De la misma manera, ustedes esposas, tienen que aceptar la autoridad de sus esposos”. En el versículo 5 leemos: “Así es como lucían hermosas las santas mujeres de la antigüedad. Ellas confiaban en Dios y aceptaban la autoridad de sus maridos”.

Esa es una breve mirada al retrato de mujer que Pedro tiene en mente cuando le pide a una mujer que se someta a su esposo. Aquella con una inquebrantable esperanza en Dios, plena de valentía y sin temor ante el futuro, con una tierna tranquilidad en el alma y con una sumisión al liderazgo de su esposo.

LA TRISTEZA DE LA BELLEZA MENOSPRECIADA
Es triste que en nuestra sociedad y la iglesia se menosprecien o pasen por alto los roles diferentes y complementarios del liderazgo bíblico par el esposo y de la sumisión bíblica para la esposa. Algunos los descartan y otros los distorsionan.

Sin embargo, la verdad del liderazgo y de la sumisión es realmente bella. Cuando se la ve vivida con la marca de la majestad de Cristo en ella – la reciprocidad del servicio sin anular la realidad del liderazgo y la sumisión – es un drama maravilloso y profundamente gratificante.

Luego veremos lo que no es la sumisión y después lo que sí es.

"Pacto Matrimonial", John Piper, Tyndale Español.