viernes 20 de enero de 2012

El cuadro de una esposa cristiana

Pedro nos describe los rasgos de una esposa genuinamente cristiana (1 Pedro 3.1-6).

1. CONFÍA EN DIOS
En el versículo 5 se menciona el rasgo más profundo. “Las santas mujeres…confiaban en Dios…”. Una mujer cristiana no pone la esperanza en su esposo o en conseguir un esposo. Tampoco pone la confianza en su apariencia, inteligencia o creatividad. Ella pone su confianza en las promesas de Dios. A ella se le describe en Proverbios 31.25. Se ríe de todo lo que pueda deparar el futuro porque espera en Dios.

Pone su mirada lejos de los problemas, miserias y obstáculos de la vida que parecen traer un futuro sombrío, y concentra su atención en el amor y el poder soberano de Dios que reina en el cielo y hace lo que le parece en la tierra (Sal 115.3). Ella conoce la Biblia y la promesa de que él estará con ella, y la ayudará y le dará fuerzas pase lo que pase. Pedro no está  hablando de cualquier mujer. Está hablando de mujeres con raíces bíblicas inconmovibles en la bondad soberana de Dios, es decir, mujeres santas que confían en Dios.

2. SIN TEMOR
Lo siguiente que vemos, luego de la esperanza en Dios, es la libertad del temor que hay en estas mujeres. Así que el versículo 5 dice que las santas mujeres de antaño confiaban en Dios y después, el versículo 6 muestra a Sara, la esposa de Abraham, como un ejemplo para luego referirse a las demás mujeres cristianas como sus hijas. El versículo 6 dice: “Ustedes son sus hijas cuando hacen lo correcto sin temor”.

Por lo tanto, este retrato está caracterizado primeramente pro la esperanza en Dios y luego por lo que resulta de esa esperanza, es decir, falta de temor. Ella no le teme al futuro; se ríe del futuro. La presencia de la esperanza en la invencible soberanía de Dios destierra el temor. O, para decirlo de una manera más cuidadosa y realista, las hijas de Sara luchan contra la ansiedad que surge en sus corazones. Le hacen la guerra al temor y lo vencen poniendo su esperanza en las promesas de Dios.

Las mujeres cristianas maduras saben que seguir a Cristo significa sufrir (2Ti 3.12). Pero creen en las promesas como la de 1Pedro 3.14 y 4.19. Eso es lo que hacen las mujeres cristianas: encomiendan sus almas al fiel Creador. Esperan en Dios y triunfan sobre el temor.

3. BELLEZA INTERNA
Esto nos lleva al tercer aspecto del retrato que Pedro hace de la mujer cristiana, un enfoque en la belleza interna en lugar de la externa (3.5).

Sabemos que esto no significa que se excluyan todas las joyas, los peinados y la ropa fina. Lo que él quiere decir es: No centre la mayoría de su atención y esfuerzo en su apariencia externa; concéntrela en su belleza interior. Esfuércese y ocúpese más de la belleza interior que de la exterior.

Él es específico en el versículo 4. Cuando una mujer pone su esperanza en Dios y no en su esposo ni en su apariencia, y cuando vence el  temor mediante las promesas de Dios, esto afectará su corazón. Le dará una tranquilidad interior. A eso se refiere Pedro en el versículo 4, “espíritu tierno y sereno”.

4. UNA CLASE DE SUMISIÓN ÚNICA
Nos queda por ver un aspecto más de este retrato. Primero, había esperanza en Dios. Eso conduce a la libertad del temor ante cualquier cosa que el futuro pueda deparar. Luego, eso lleva a la tranquilidad interior y a la ternura. Finalmente, ese espíritu se expresa a sí mismo en una clase de sumisión única al esposo. En el versículo 1 leemos: “De la misma manera, ustedes esposas, tienen que aceptar la autoridad de sus esposos”. En el versículo 5 leemos: “Así es como lucían hermosas las santas mujeres de la antigüedad. Ellas confiaban en Dios y aceptaban la autoridad de sus maridos”.

Esa es una breve mirada al retrato de mujer que Pedro tiene en mente cuando le pide a una mujer que se someta a su esposo. Aquella con una inquebrantable esperanza en Dios, plena de valentía y sin temor ante el futuro, con una tierna tranquilidad en el alma y con una sumisión al liderazgo de su esposo.

LA TRISTEZA DE LA BELLEZA MENOSPRECIADA
Es triste que en nuestra sociedad y la iglesia se menosprecien o pasen por alto los roles diferentes y complementarios del liderazgo bíblico par el esposo y de la sumisión bíblica para la esposa. Algunos los descartan y otros los distorsionan.

Sin embargo, la verdad del liderazgo y de la sumisión es realmente bella. Cuando se la ve vivida con la marca de la majestad de Cristo en ella – la reciprocidad del servicio sin anular la realidad del liderazgo y la sumisión – es un drama maravilloso y profundamente gratificante.

Luego veremos lo que no es la sumisión y después lo que sí es.

"Pacto Matrimonial", John Piper, Tyndale Español.

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