martes 20 de diciembre de 2011

¿Por qué es importante enseñar a nuestras hijas buenos modales?

John Adams, segundo presidente de los Estados Unidos, fue un ávido lector, estadista y autor. No fue un hombre perfecto, pero vivió siguiendo normas de justicia a través de toda su vida adulta. En su autobiografía, Adams escribió un comentario sobre el tema del comportamiento moral, que él llamó “modales”. Aunque el lenguaje es formal y antiguo, lo insto a leer estas palabras cuidadosamente y a reflexionar en ellas. Tienen mucho significado para nosotros hoy:

De todo lo que he leído sobre la Historia del Gobierno, la vida humana y los modales, he llegado a esta conclusión, que los modales de las mujeres son el Barómetro más infalible para determinar el grado de Moralidad y Virtud en una Nación. Todo lo que he leído desde entonces y todo lo que he observado en diferentes Naciones, ha confirmado esta opinión. Los Modales de las Mujeres, son el Criterio más seguro para determinar si un Gobierno Republicano es practicable, en una Nación o no. Los Judíos, los Griegos, los Romanos, los Suizos, los Holandeses, todos perdieron su Espíritu público, sus principios y hábitos Republicanos y sus Formas Republicanas de Gobierno cuando perdieron la Modestia y las Virtudes Domésticas de sus mujeres…

Los fundamentos de la Moralidad nacional deben ser establecidos en las Familias privadas. En vano se instituyen Escuelas, Academias y universidades si desde los primeros años de vida se les inculca a los Niños Principios disolutos y hábitos licenciosos. Las Madres son las primeras y más importantes Instructoras de la juventud”.

La tarea principal de las madres es transmitir principios imperecederos sobre el bien y el mal a la próxima generación. Todavía es cierto el antiguo refrán: “La mano que mece la cuna gobierna el mundo”. Si las mujeres se cansan de esa responsabilidad, o si pierden de vista su propia brújula moral, ninguna otra institución o agencia gubernamental podrá salvar a la nación.

En otra ocasión, explicó el vínculo que existe entre el carácter nacional y la preservación de una democracia:

No tenemos un gobierno armado con el poder capaz de contender con las pasiones humanas que no se someten a la moralidad y a la religión. La avaricia, la ambición, la venganza o la vanidad romperían las fibras más fuertes de nuestra Constitución al igual que una ballena rompe una red. Nuestra Constitución fue hecha sólo para la gente moral y religiosa. Es totalmente inadecuada para el gobierno de cualquier otra”.

Lo que estaba diciendo es que una forma de gobierno representativo no puede sobrevivir sin una base espiritual, porque sus ciudadanos son los amos de su propio destino. Es la gran vulnerabilidad de una democracia.

¿Qué forma toma esta enseñanza temprana en el mundo de hoy? Comienza con la urbanidad básica, porque los buenos modales y los principios morales tienen una conexión directa.

("Cómo Criar a las Hijas", James Dobson).

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