Una de las piedras angulares de las relaciones humanas se encuentra en una sola palabra: conversación. Las niñas y las mujeres, más que los varones y los hombres, se conectan emocionalmente por medio de la palabra hablada. Cuando se rompe la comunicación entre ellas y las personas que aman, a menudo las mujeres se sienten heridas y frustradas. A menudo las niñas se sienten abandonadas por padres que no entablan conversación con ellas.
Las mujeres de todas las edades tienden a interpretar el silencio masculino como evidencia de rechazo. Basándose en este conocimiento, lo mejor que pueden hacer los papás es hablar con sus hijas sobre lo que les interesa a ellas. Formule preguntas y luego escuche atentamente la respuesta. El diálogo significativo y afectuoso con una hija es evidencia de que ella es digna, segura y amada. Esos afectos beneficiosos se pueden obtener a través de la simple y genuina conversación.
El contacto físico es otro punto de conexión que es esencial para las hijas. Al igual que sus madres, necesitan ser abrazadas con regularidad, tal vez todos los días. Es muy fácil abrazarlas cuando son pequeñas y ven a sus papás como campeones y sus mejores amigos. Sin embargo, con la llegada de la pubertad y las evidencias de que están madurando sexualmente, los papás, a menudo, se sienten incómodos y tienden a evitar el contacto físico. Las hijas pueden leer esto con la exactitud de un rayo láser.
Nuestras hijas pubescentes y adolescentes están pasando por un tiempo de mucha inseguridad, y nos necesitan en forma desesperada. Usted es su protector y la fuente de su estabilidad. Ahora su amor es esencial para la capacidad de ellas de lidiar con el rechazo, las heridas y los temores que las acechan provenientes de sus amigos y amigas. Ahora, más que nunca, los abrazos son necesarios.
Le animamos a que siga proveyendo el contacto físico que fue apropiado durante los años de la niñez de sus hijas. Lo menos que usted quiere comunicar ahora, aun en forma involuntaria, es que su amor se ha disipado. Así que, ¡esconda su incomodidad, papá, y abrace a su hija como cuando tenía seis años!
Finalmente, si queremos sentirnos conectados con nuestras hijas pequeñas (y aquellas que no lo son), pase tiempo dedicado exclusivamente a cada una de ellas. Es una forma excelente de construir puentes y destruir barreras. Lleve a su hija a un lugar que le guste a ella, tal como a desayunar o a cenar. No tiene que ser algo del otro mundo, siempre que este sea un tiempo tranquilo cuando los dos se pueden sentar a hablar. Ponga estas actividades en su agenda, y no permita que sean canceladas o pospuestas. Nunca deje que sus hijas se tengan que preguntar por qué usted no se presentó o por qué ni siquiera las llamó por teléfono. Eso puede ser más doloroso para una hija que no hacerle ninguna promesa.
"Cómo Criar a las Hijas", James Dobson.
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