miércoles 24 de agosto de 2011

¿Qué significa la expresión “sé tolerante” o “respeta mi opinión” en realidad?

"Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones" (Romanos 14.1).
"Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido!" (2 Juan 10).
"Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas," (1Timoteo 6.3-4)

Mucho se usa esta expresión, junto a la más famosa: “¿Quién eres para juzgar?”. Hay una mala comprensión bíblica al respecto. La Biblia dice que no debemos discutir sobre opiniones, pero asuntos morales son otra cosa, otro terreno.

En asuntos morales la Biblia es muy clara, y no corregir o disentir con la persona que vive mal (mi cónyuge, mis hijos, mi hermano en Cristo) es no amarlo. ¿Qué le respondería usted a su cónyuge si dijera que traerá una ex novia a la casa? Claro, aunque él diga “respeta mi opinión”, o “sé tolerante”, o peor aún: “No me juzgues”, ¡usted no lo aceptaría PORQUE ESTÁ MAL!, moralmente, ante los ojos de Dios, según Su Palabra.

¿Por qué no se usa esa lógica cuando se trata de las faltas de personas que amamos (familia, hermanos en Cristo)? Es decir, no somos llamados a corregir a todo el mundo, pero hay personas dentro de nuestra área de influencia de las que daremos cuenta a Dios. Eso incluye a hermanos en Cristo que, claro, apenas corrijamos, nos dirán (usando el texto fuera de contexto): “¡No juzguéis!”. Pero la “nueva tolerancia” no quiere hablar en contra del matrimonio homosexual tampoco, o del aborto…no estar de acuerdo y expresarlo en forma respetuosa y bíblica es ser “sal y luz”, es mostrar amor e interés por esa persona. Callar porque “tengo que respetar la opinión de otros” sólo se llama cobardía, o ausencia de amor. Hay personas que prefieren chismear a confrontar. ¿Qué es peor?

En el caso de las personas sin Cristo, el mandato es claro: debemos decirles que se arrepientan y vengan a Cristo. En el caso de hermanos en Cristo, tenemos que hablarles con amor, pero con firmeza: no pueden manchar el nombre de Cristo o Su iglesia. Ellos dirán que “respetemos” su decisión. Pero si los amamos, les diremos qué es lo que la Biblia reprueba, y que cambien…y ofrecemos ayuda.

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