El versículo citado anteriormente es una preciosa y poderosa promesa, y la familia Booth es un hermoso ejemplo de su cumplimiento. William y Catherine fueron siervos consagrados del Dios Altísimo. Ambos obtuvieron una herencia de piedad de parte de sus padres que valdría la pena estudiarla.
William fue fundador del “Ejército de Salvación”. Durante muchas décadas esta denominación fue una poderosa fuerza para la salvación de multitudes de personas. William se consagró por completo a Dios y a la salvación de las almas perdidas. Su esposa era de la misma clase de personas dedicadas a Dios, y se daba a sí misma continuamente como un sacrificio vivo para el reino de Dios. El Señor bendijo a ese matrimonio con ocho hijos.
Parece ser que ellos obtuvieron el perfecto equilibrio mencionado anteriormente en cuanto a edificar el reino de Dios. No había duda en los corazones de los hijos de William y Catherine Booth en cuanto a la consagración de los padres. El ambiente del hogar fue contagioso. El buen ejemplo de su hogar se reveló con claridad y la instrucción estuvo llena de los propósitos de Dios. Todos los hijos maduraron y escogieron andar en las pisadas de sus padres… ¡cada uno de los ocho! El Señor los esparció a distintas partes del mundo como misioneros. Ellos compartían su fe en algunas de las ciudades más grandes del mundo. Buscaban a los menos beneficiados de la sociedad para salvarlos, como que lo hicieron sus padres.
Entonces esos ocho hijos tuvieron 45 hijos propios. ¿Puedes adivinar lo que hicieron estos 45 nietos de William y Catherine? Ellos observaron las vidas de sus padres completamente dedicadas al Señor y se dieron cuenta que sus padres amaban a Dios. Al ver la vida cristiana genuina en sus padres, cada uno de los 45 nietos escogió servir al Señor. Cada uno se dijo a sí mismo: “¡Voy a andar en el ejemplo de mis padres!” Todos se fueron a distintas partes del mundo a trabajar como misioneros.
Esto es lo que Dios quiere de nosotros: ¡pasarles a nuestros hijos un cristianismo ferviente y vivo que les motive a levantarse y entrar en acción en la obra de Dios! Luego, al escuchar y ver nuestros hijos que sus padres se mantienen firmes en el servicio a Dios, los nietos se levantan y hacen lo mismo. Y probablemente este ciclo se repita una y otra vez. Lo único que rompe este ciclo es la tibieza y el pecado en las vidas del pueblo de Dios.
"La búsqueda de una descendencia para Dios", Denny Kenaston.
"La búsqueda de una descendencia para Dios", Denny Kenaston.
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